LA VISITA DEL PAPA A ISRAEL


Entrevista a ISAAC HERZOG Ministro israeli de Asuntos Sociales
SAL EMERGUI ESPECIAL PARA EL MUNDO desde Jerusalém

El laborista Isaac Herzog (48 años) no es uno más de los 30 ministros del Gobierno israelí. Y menos en el día de la llegada del Papa Benedicto XVI. Por un lado, el titular de Asuntos Sociales fue el encargado en 2000 de preparar la visita de Juan Pablo II. Por otro, sus duras acusaciones contra Pío XII enfadaron mucho al Vaticano.

Pregunta.- ¿Cómo afronta Israel esta visita?
Respuesta.- Estamos muy emocionados ante esta visita histórica. Refleja vientos de paz, concordia y enfatiza la libertad y el pluralismo religioso que hay en Israel.

P.- Pero es muy polémica, por ejemplo, por la decisión del Papa de levantar la excomunión del prelado Richard Williamson, que negó las cámaras de gas nazis, afirmando que sólo murieron 300.000 judíos y no seis millones....
R.- El obispo Williamson es un caso muy doloroso. Nosotros luchamos contra los que niegan el Holocausto. El hecho mismo de la visita del Papa al Memorial del Holocausto de Jerusalén y su discurso en el lugar que recuerda el exterminio de seis millones de judíos es la victoria más clara sobre los que piensan como Williamson.

P.- ¿Siguen enfadados con el Vaticano por participar en la Conferencia de la ONU en Ginebra con el presidente iraní, Mahmud Ahmadineyad, como estrella?
R.- Denunciamos la campaña hostil que lidera Irán y el islam radical. Fue muy importante que cuando Mahmud Ahmadineyad pronunció sus impresentables palabras, decenas de países abandonaran la sala. Hay un duelo entre los moderados liderados por algunos países árabes e Israel y los extremistas encabezados por Irán y su filosofía de fanatismo.

P.- Usted fue muy crítico con el Vaticano por la intención de beatificar a Pío XII, al que acusó de «pasividad» ante los crímenes nazis.
R.- Efectivamente, expresé una posición rotunda contra la beatificación de Pío XII. Creo que hay consenso en la necesidad de esperar a la apertura de los archivos de los años 1939-46. Pero en el buen ambiente de concordia con el Papa Benedicto XVI, no lo usaremos como tema de discusión. Le hemos recibido con los brazos abiertos.

P.- ¿Qué diferencias aprecia con la visita de Juan Pablo II en 2000?
R.- Dejó una huella impresionante y espero que así sea con Benedicto XVI. El programa es prácticamente muy similar. En vez de una misa popular en el Lago de Tiberiades, esta vez se hace en una colina cerca de Nazaret. En Jerusalén, visitará lugares maravillosos como el Santo Sepulcro. Hemos hecho grandes esfuerzos para que todo salga bien. Es una oportunidad única para destacar la belleza de esta tierra, sus gentes e historia.

P.- ¿Qué hace el Partido Laborista en un Gobierno que se niega a apoyar la fórmula de dos Estados para dos pueblos como solución con los palestinos?
R.- Soy miembro del partido que apostó por la paz, el partido de Rabin, que fue asesinado por la paz y que cree que hay posibilidades reales de paz. Es muy importante el inminente viaje de nuestro primer ministro Netanyahu a Washington, ya que debería presentar su plan de paz basado, con correcciones, en la iniciativa de la Liga Árabe. Es la plataforma correcta. Creo que este proceso nos llevará a la creación de un Estado palestino al lado de Israel. Un Estado moderno, sin terrorismo. La lección de Gaza debe estar presente. Nos retiramos y un grupo terrorista como Hamas lo convirtió en una entidad fundamentalista y avanzadilla del terror de Irán.

P.- No le ha gustado la decisión del juez español de investigar a altos mandos israelíes por el ataque que mató a un jefe militar de Hamas y 14 civiles en 2002...
R.- Tenemos mucho respeto hacia España, pero estamos muy decepcionados y tristes por la decisión del juez español de investigar el caso en que Israel atacó a uno de los peores architerroristas. Luchamos contra el terror bajo las leyes internacionales, investigando los casos que se denuncian. Somos un país con gran independencia judicial donde el presidente o un primer ministro son llevados a tribunales. La medida del juez español es vista aquí como una intromisión y un acto de desprecio al sistema judicial israelí, que muchos países occidentales soñarían con tener

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