
GRACIAS, SOLDADOS
Por: Ynet/Semana.co.il
Vamos a celebrar por un momento. Vamos a esperar un poco con los debates políticos del "día después". Después de todo, vamos a tener mucho tiempo para discutir. El diputado de la Knesset Talab El-Sana dirá que somos asesinos, el diputado de la Knesset Arie Eldad dirá que deberíamos haber tirado una bomba nuclear en Jabaliya y, mientras tanto, Tzipi Livni tratará de explicar por qué su acuerdo con Rice no vale nada, y Netanyahu tratará de decir que él habría hecho más.
Por Janoj Daum
Vamos a celebrar por un momento. Vamos a esperar un poco con los debates políticos del "día después". Después de todo, vamos a tener mucho tiempo para discutir. El diputado de la Knesset Talab El-Sana dirá que somos asesinos, el diputado de la Knesset Arie Eldad dirá que deberíamos haber tirado una bomba nuclear en Jabaliya y, mientras tanto, Tzipi Livni tratará de explicar por qué su acuerdo con Rice no vale nada, y Netanyahu tratará de decir que él habría hecho más.
Por Janoj Daum
Vamos a celebrar por un momento. Vamos a esperar un poco con los debates políticos del "día después". Después de todo, vamos a tener mucho tiempo para discutir. El diputado de la Knesset Talab El-Sana dirá que somos asesinos, el diputado de la Knesset Arie Eldad dirá que deberíamos haber tirado una bomba nuclear en Jabaliya y, mientras tanto, Tzipi Livni tratará de explicar por qué su acuerdo con Rice no vale nada, y Netanyahu tratará de decir que él habría hecho más.
Todos estos debates son legítimos. Sin embargo, se deben hacer sólo después de que expresemos nuestro profundo agradecimiento a los soldados de las Fuerzas Armadas. Más allá de todos los debates políticos y más allá de la cuestión de si debería haber terminado la retirada de Gaza o si la continuación de la operación… Tenemos a nuestros heroicos soldados, los jóvenes hijos de Golani, los paracaidistas, los de Givati, el cuerpo de blindados y la unidad de combatientes de elite, que fueron a proteger a los residentes del sur con sus cuerpos, sin temor ni vacilación.
Tampoco debemos olvidar que los comandantes de división en lo profundo de la Franja con sus soldados, resultaron heridos y sin embargo regresaron al campo de batalla en vez de permanecer detrás de la cerca de pantallas de plasma.
Por supuesto, se sumaron soldados de la reserva; decenas de miles de ciudadanos que en un momento le dieron el besó del adiós a sus hijos y se dirigieron hacia lo desconocido a arriesgar sus vidas. En esta era de la televisión que muestra la realidad, casi nos olvidamos que también hay una verdadera realidad existente, una realidad que dice que una persona deja su familia para luchar por su país y defender a sus ciudadanos.
No hay que olvidar que estas tropas regulares y los reservistas derrotaron a los terroristas de Hamás en todo momento. Los abatieron en cada choque, se sobrepusieron a ellos cada vez que entraron en contacto, y los derrotaron sin condiciones, incluso en las condiciones más difíciles. Vinieron con modestia y determinación y mostraron –con Irán, Hezbollah y Siria detrás de Hamás- que será mejor pensar dos veces en el futuro antes de precipitarse a la batalla con nuestras tropas.
Algunos de los medios de comunicación prefieren criticar pero la inmensa mayoría de este país sabe cómo expresar su gratitud a las tropas, que una vez más demostraron que todos tenemos a alguien con quien contar.
Por lo tanto, un momento antes de hundirse de nuevo en los debates políticos del "día después", sería conveniente dar las gracias a nuestros soldados, orar por los heridos, y decirle a las familias de quienes fueron asesinados: ustedes son nuestros hermanos, y nunca vamos a olvidar a sus seres queridos que murieron en una guerra justa, una guerra en la que, gracias a sus hijos, Israel recuperó su orgullo.
Todos estos debates son legítimos. Sin embargo, se deben hacer sólo después de que expresemos nuestro profundo agradecimiento a los soldados de las Fuerzas Armadas. Más allá de todos los debates políticos y más allá de la cuestión de si debería haber terminado la retirada de Gaza o si la continuación de la operación… Tenemos a nuestros heroicos soldados, los jóvenes hijos de Golani, los paracaidistas, los de Givati, el cuerpo de blindados y la unidad de combatientes de elite, que fueron a proteger a los residentes del sur con sus cuerpos, sin temor ni vacilación.
Tampoco debemos olvidar que los comandantes de división en lo profundo de la Franja con sus soldados, resultaron heridos y sin embargo regresaron al campo de batalla en vez de permanecer detrás de la cerca de pantallas de plasma.
Por supuesto, se sumaron soldados de la reserva; decenas de miles de ciudadanos que en un momento le dieron el besó del adiós a sus hijos y se dirigieron hacia lo desconocido a arriesgar sus vidas. En esta era de la televisión que muestra la realidad, casi nos olvidamos que también hay una verdadera realidad existente, una realidad que dice que una persona deja su familia para luchar por su país y defender a sus ciudadanos.
No hay que olvidar que estas tropas regulares y los reservistas derrotaron a los terroristas de Hamás en todo momento. Los abatieron en cada choque, se sobrepusieron a ellos cada vez que entraron en contacto, y los derrotaron sin condiciones, incluso en las condiciones más difíciles. Vinieron con modestia y determinación y mostraron –con Irán, Hezbollah y Siria detrás de Hamás- que será mejor pensar dos veces en el futuro antes de precipitarse a la batalla con nuestras tropas.
Algunos de los medios de comunicación prefieren criticar pero la inmensa mayoría de este país sabe cómo expresar su gratitud a las tropas, que una vez más demostraron que todos tenemos a alguien con quien contar.
Por lo tanto, un momento antes de hundirse de nuevo en los debates políticos del "día después", sería conveniente dar las gracias a nuestros soldados, orar por los heridos, y decirle a las familias de quienes fueron asesinados: ustedes son nuestros hermanos, y nunca vamos a olvidar a sus seres queridos que murieron en una guerra justa, una guerra en la que, gracias a sus hijos, Israel recuperó su orgullo.