FRAUDE Y VIOLENCIA EN IRAN


Neda: la mártir que no quería morir
En un video que alguien grabó con un celular y posteriormente difundió por Internet en Youtube y Twitter, el mundo pudo ver con estupor y sufrimiento, las desgarrantes imágenes que mostraban a Neda en la Avenida Karekar en Teherán.
por Rubén Kaplan


La palabra neda, que en idioma farsi significa “voz”, era también el nombre de una joven iraní que mientras protestaba pacíficamente contra el fraude electoral en su país, fue asesinada por un sicario del brutal régimen del Ayatolá Jamenei y su aliado el presidente Mahmoud Ahmadinejad.
En un video que alguien grabó con un celular y posteriormente difundió por Internet en Youtube y Twitter, el mundo pudo ver con estupor y sufrimiento, las desgarrantes imágenes que mostraban a Neda en la Avenida Karekar en Teherán, yaciendo en el pavimento luego de haber recibido, según testigos presenciales, un balazo en su pecho, disparado por un “basij” (paramilitar islámico) escondido en una terraza.
Se pudo observar en la filmación que también reprodujo la CNN, a la bella Neda, con sus ojos desorbitados, hasta que comenzó a sangrar profusamente por su nariz y boca. Profiriendo ayes de dolor, su padre sollozando, intentaba reanimarla junto a otros circunstanciales manifestantes. Los ingentes esfuerzos, fueron en vano. Neda, había fallecido y se erigía sin proponérselo, en un ícono de la lucha contra la opresión teocrática de Irán y en favor de las libertades individuales.
Conmovedores anuncios se publicaron en Twitter y sitios análogos: “RIP Neda, el mundo llora viendo tu último aliento, no has muerto en vano. Te recordamos”. En otro mensaje, usufructuando su nombre, se lee: “Neda, te has convertido en la Voz del sufrimiento de tu pueblo y permanecerás siempre en nuestros corazones como una heroína”.
El ritual diario de cánticos desde las azoteas, mediante el cual se escucha a los opositores vociferar Alahu Akbar (Alá es el más grande) y muerte al dictador, en referencia a Ahmadinejad, es interrumpido por continuos tiroteos. Indiferentes al duelo de gran parte de la ciudadanía, por el crimen de Neda y otro número impreciso de víctimas, los basijis y policías, más violentos que nunca, patrullan las calles de Teherán, para desalentar las multitudinarias protestas. Amedrentando a la población, gritan: “Muerte a los opositores del Líder Supremo” y Hezbolah, Hezbolah, en una clara identificación con el grupo terrorista chiíta libanés, apadrinado por Irán.
La violencia se enseñorea en la capital de Irán. Algunos hospitales informan que están recibiendo numerosos heridos y que las milicias basijis están irrumpiendo en los nosocomios para llevárselos arrestados. Algunas embajadas extranjeras han abierto sus puertas para proteger a los disidentes y los heridos. La propia televisión estatal iraní afirma que murieron diez personas. Cada vez es más difícil confirmar los datos. Las autoridades prosiguen en su cerco a los periodistas y han expulsado al corresponsal de la cadena británica BBC.
El líder opositor, Mir Hossein Mousavi, a la par que vuelve a pedir la anulación de las elecciones, exhorta a la contención a sus seguidores para evitar un baño de sangre.
Preocupado porque una gran parte del pueblo que defenestra al reelecto Ahmadinejad, por primera vez está canalizando su ira hacia el Líder Supremo Alí Jamenei, éste, en otro de sus acostumbrados dislates, y sin un mínimo de autocrítica, acusó a la “Sucia Entidad Sionista” como eufemística y groseramente denomina a Israel, junto con Occidente, de promover los disturbios y distorsionar la información de lo que sucede en su país.
Resulta grotesco que a pesar que el Consejo de Guardianes de la República Islámica de Irán, a cargo de la fiscalización de los comicios, admitiera por primera vez graves irregularidades en el recuento, como el caso de al menos cincuenta ciudades donde hubo más votantes que el número de censados, haya negado la relevancia de esos datos anómalos y proclamara que no alteraban el resultado de las elecciones. Sin embargo, el oficialismo iraní tiene un defensor pertinaz. El impresentable aliado venezolano Hugo Chávez, afirma que el mundo debe respetar los resultados electorales de las elecciones en Irán y criticó los rumores de fraude y dudas expresadas tras la triunfal reelección de su par Mahmoud Ahmadinejad.
La posición timorata del presidente Barack Obama, que se limitó hasta ahora a decir a Irán que el mundo observa, y la actitud más comprometida de la Unión Europea, que apoya moralmente a los que protestan en las calles, no parecen poner en riesgo la estabilidad del despótico régimen teocrático de Irán, que sigue arrestando y matando a los disidentes.
La infortunada Neda, a diferencia de las “mártires” suicidas que utiliza el terrorismo islámico en aras de la Jihad o Guerra
Santa, se constituye involuntariamente, en el símbolo del anhelo de un pueblo sometido, que pretende al menos, un mínimo de libertad y democracia verdadera.